Qué es la Vulgata
Por Marcos Vera PérezLa Vulgata es la traducción latina de la Biblia hecha en su mayor parte por san Jerónimo entre los años 382 y 405, y es la versión con la que la Iglesia latina ha rezado, predicado y enseñado durante más de mil años. El Concilio de Trento la declaró auténtica en 1546.
No es una Biblia distinta: es la misma Escritura en latín. Pero entender qué es —y qué significa exactamente que sea «auténtica»— aclara de golpe media docena de discusiones que se repiten sin parar.
Qué quiere decir la palabra
Vulgata viene de vulgare, divulgar: la editio vulgata es la «edición divulgada», la que está en manos de todos. No es un título honorífico ni el nombre que le puso su autor. Es la manera en que acabó llamándose, con el tiempo, la versión que todo el mundo usaba.
Por qué hizo falta
En el siglo IV circulaban por el Occidente cristiano decenas de traducciones latinas, hechas por manos distintas y con calidades muy desiguales: es lo que hoy se llama en conjunto Vetus Latina, la «latina antigua». No eran una versión, sino muchas, y no siempre coincidían.
El problema no era académico. Cuando dos iglesias vecinas leen el mismo versículo con palabras distintas, la predicación se resiente y la discusión doctrinal se vuelve imposible. Por eso el papa san Dámaso I encargó en el año 382 a su secretario —un dálmata de formidable formación llamado Jerónimo— que pusiera orden, empezando por los Evangelios.
San Jerónimo y la decisión que lo cambió todo
Jerónimo empezó revisando los Evangelios sobre los manuscritos griegos. Después se retiró a Belén, y allí tomó una decisión que en su tiempo fue polémica y que hoy nadie discute: traducir el Antiguo Testamento directamente del hebreo, y no del griego de los Setenta, como se había hecho siempre en Occidente. Él lo llamó ir a la hebraica veritas, la verdad hebrea.
Le costó disgustos. San Agustín le escribió preocupado: en una iglesia del norte de África, al leer en la nueva versión el nombre de la planta que dio sombra a Jonás, los fieles protestaron porque no era la palabra de siempre. Agustín temía que cambiar el texto familiar sembrara desconcierto entre la gente sencilla. La historia merece recordarse porque muestra las dos caras del asunto: el rigor del traductor y la prudencia del pastor, y que ninguna de las dos sobra.
Jerónimo trabajó en ello hasta el año 405, aproximadamente. Entre medias tradujo también Tobías y Judit, y dejó prólogos que se siguen leyendo.
Qué contiene exactamente
Conviene saberlo, porque se dice muchas veces mal: la Vulgata no es toda ella obra de Jerónimo.
- Los Evangelios: revisión suya sobre el griego.
- El Antiguo Testamento hebreo: traducción suya del hebreo.
- Los Salmos que quedaron en la Vulgata no son su versión del hebreo, sino la revisión hecha sobre el griego —el llamado salterio galicano—, porque era la que ya se cantaba y la costumbre litúrgica pesó más que la filología.
- Sabiduría, Eclesiástico, Baruc y los dos libros de los Macabeos se conservaron tal como estaban en la latina antigua: Jerónimo no los tradujo.
- El resto del Nuevo Testamento fue revisado por otras manos.
Es decir: la Vulgata es una obra colectiva de siglos con un autor principal. Como casi todo lo que la Iglesia ha hecho bien.
Trento: qué significa que sea «auténtica»
El 8 de abril de 1546, en su sesión IV, el Concilio de Trento fijó el canon de la Escritura y, en el mismo decreto, declaró que la «antigua edición Vulgata» debía tenerse por auténtica en las lecciones públicas, disputas, predicaciones y explicaciones.
Aquí es donde empiezan los malentendidos, y conviene deshacerlos con precisión, porque el propio magisterio lo hizo. Pío XII, en Divino afflante Spiritu (1943), explica que aquella declaración
«solamente se refiere a la Iglesia latina y al uso público de la misma Escritura, y no disminuye, sin género de duda, en modo alguno, la autoridad y valor de los textos originales».
Y añade que esa autenticidad
«no fue establecida por el concilio principalmente por razones críticas, sino más bien por su legítimo uso en las iglesias durante el decurso de tantos siglos; con el cual uso ciertamente se demuestra que la misma está en absoluto inmune de todo error en materia de fe y costumbres».
Dicho en claro: Trento no declaró que la Vulgata fuera mejor que el hebreo y el griego, ni que estuviera inspirada palabra por palabra. Declaró que se puede citar con entera seguridad en materia de fe y costumbres, porque mil años de uso eclesial lo habían demostrado. Es una garantía doctrinal, no un dictamen filológico. Los que la usan para decir que la Iglesia despreció los originales no han leído el decreto, y los que la usan para decir que Trento se equivocó tampoco.
La Sixto-Clementina
Trento mandó además que se imprimiera la Vulgata lo más corregida posible, porque mil años de copia a mano habían dejado variantes por todas partes. La tarea llevó décadas.
En 1590 apareció la edición promovida por Sixto V, que intervino personalmente en la corrección. Tras la muerte del papa se retiró de circulación, y en 1592, bajo Clemente VIII, salió la edición revisada que quedó como texto oficial: la que desde entonces se conoce como Sixto-Clementina. Esa es la Vulgata que aparece en los misales, en los breviarios y en las citas latinas de los manuales durante los cuatro siglos siguientes.
La Nova Vulgata
Es otra cosa y conviene no confundirlas. La Nova Vulgata es una revisión moderna del texto latino, empezada por encargo de Pablo VI y promulgada por Juan Pablo II en 1979. Tiene su uso en los libros litúrgicos actuales.
No sustituye a la Vulgata de san Jerónimo en la historia ni en la tradición: cuando en un libro antiguo se lee «la Vulgata», se está hablando de la de Jerónimo, y normalmente de la Sixto-Clementina.
Por qué sigue importando
Porque casi todo lo que en Occidente se ha pensado, rezado y cantado sobre la Escritura durante quince siglos pasó por esas palabras latinas.
- La liturgia: las antífonas, los introitos, los salmos del oficio, el Requiem aeternam, el De profundis.
- El vocabulario de la fe: gratia plena, verbum caro factum est, credo, sacramentum. Cuando se discute qué significa una palabra en teología, muchas veces se está discutiendo cómo la tradujo Jerónimo.
- La teología: santo Tomás cita la Vulgata. Los concilios citan la Vulgata. Los catecismos clásicos citan la Vulgata.
- El arte y la literatura: la iconografía cristiana entera está construida sobre ese texto.
Quien quiera entender la tradición católica sin saber qué es la Vulgata va a tropezar cada pocas páginas.
¿Hay que leer la Vulgata?
Si sabe latín, es una alegría y vale la pena. Si no, no: para la lectura ordinaria hace falta una Biblia católica en español, completa y con notas. Lo que sí conviene es saber que existe y qué es, porque le va a salir al paso constantemente.
Y si está eligiendo edición, los tres requisitos —73 libros, notas católicas e imprimatur— y las traducciones españolas comparadas están en qué Biblia católica comprar. Si le interesa quién puso por escrito el texto original que Jerónimo tradujo, está en quién escribió la Biblia.
Para leer la Escritura como la leyó la Iglesia
Espiritualidad Bíblica, de Mons. Juan Straubinger
El traductor de la Biblia Platense explica cómo se pasa de la lectura al trato con Dios: el mismo camino que recorrió san Jerónimo, que decía que ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la Vulgata?
La traducción latina de la Biblia hecha en su mayor parte por san Jerónimo entre los años 382 y 405, y la versión que la Iglesia latina ha usado durante más de mil años.
¿Quién escribió la Vulgata?
San Jerónimo, por encargo del papa san Dámaso I. Pero no toda: los Salmos quedaron en la revisión sobre el griego, y Sabiduría, Eclesiástico, Baruc y los Macabeos se conservaron de la latina antigua.
¿Por qué Trento declaró auténtica la Vulgata?
Por su legítimo uso durante siglos en las iglesias, que demostraba que está inmune de error en materia de fe y costumbres. Pío XII precisó en 1943 que aquello se refiere al uso público en la Iglesia latina y no disminuye en nada la autoridad de los textos originales.
¿Qué diferencia hay entre la Vulgata y la Nova Vulgata?
La Vulgata es la de san Jerónimo, fijada en la edición Sixto-Clementina de 1592. La Nova Vulgata es una revisión moderna del texto latino, promulgada por Juan Pablo II en 1979 y usada en los libros litúrgicos actuales.
¿La Vulgata tiene los 73 libros?
Sí. Trae el canon católico completo, con los siete deuterocanónicos.
¿Qué es la Vetus Latina?
El conjunto de traducciones latinas anteriores a san Jerónimo, obra de manos distintas y de calidad desigual. La Vulgata nació precisamente para poner orden entre ellas.
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Fuentes
- Concilio de Trento, sesión IV (8 de abril de 1546), decreto sobre la edición Vulgata.
- León XIII, encíclica Providentissimus Deus (18 de noviembre de 1893).
- Pío XII, encíclica Divino afflante Spiritu (30 de septiembre de 1943), sobre la autenticidad de la Vulgata.
- Nova Vulgata, Bibliorum Sacrorum Editio, promulgada por Juan Pablo II en 1979.
