La noche oscura del alma

Vida interior · San Juan de la Cruz
La noche oscura del alma: qué es, qué no es y cómo se atraviesa
La expresión se ha popularizado tanto que hoy se usa para casi cualquier mal momento. En san Juan de la Cruz significa algo mucho más preciso, y saber qué significa cambia por completo la manera de pasar por ella.
De dónde viene la expresión
San Juan de la Cruz (Fontiveros, 1542 — Úbeda, 1591) fue carmelita, compañero de santa Teresa en la reforma del Carmelo, poeta y, desde 1926, Doctor de la Iglesia por decisión de Pío XI. Se le llama el Doctor místico.
Noche oscura es primero un poema —ocho estrofas que empiezan En una noche oscura— y después el comentario en prosa que el propio autor escribió sobre él, junto con la Subida del Monte Carmelo. Las dos obras forman una sola explicación del mismo camino.
Qué es
Es una purificación. El alma que ha empezado a tomarse en serio la vida de oración encuentra al principio consuelo, gusto, facilidad. Ese gusto no es Dios: es la manera en que Dios la atrae al principio, como se atrae a un niño. Llega un momento en que se retira, y entonces la oración se vuelve seca, la meditación no funciona y todo parece haberse apagado.
Para san Juan de la Cruz eso no es un retroceso: es un ascenso que no se parece a un ascenso. Dios retira lo sensible para dar lo que no se siente, y enseña a querer a Dios por Dios y no por lo que se experimenta al rezar. De ahí la palabra noche: no porque falte la luz, sino porque hay demasiada para unos ojos que aún no sirven.
Las dos noches
El santo distingue la noche del sentido, que purifica el apetito de lo sensible y por la que pasan bastantes, de la noche del espíritu, mucho más honda, que purifica el entendimiento, la memoria y la voluntad, y por la que pasan pocos. Y distingue también la parte activa —lo que uno hace: despojarse, ordenar los deseos— de la pasiva, que es obra de Dios y no se provoca.
Las tres señales
San Juan de la Cruz da tres señales para discernir si la sequedad es purificación o es otra cosa. Las tres a la vez, no una suelta:
- No encuentra gusto ni en las cosas de Dios ni en las criaturas. Si la oración se ha vuelto árida pero todo lo demás entretiene igual que siempre, no es esto: es tibieza.
- La memoria está ordinariamente en Dios, con pena y cuidado de no servirle, y con miedo de estar volviéndose atrás. Esa pena es la señal de que el amor sigue ahí.
- No puede meditar discurriendo como antes, por más que lo intente.
Qué no es
Conviene decirlo con claridad, porque el uso corriente de la expresión ha hecho daño. La noche oscura no es un diagnóstico ni una categoría psicológica, y no es lo mismo que la tristeza prolongada, el agotamiento o la angustia. La tradición espiritual siempre ha distinguido la purificación de lo que los antiguos llamaban melancolía, y lo ha hecho por una razón práctica: se tratan de manera distinta.
Si alguien atraviesa una tristeza o una angustia que se prolonga y le pesa en la vida ordinaria, lo sensato es hablarlo con un confesor o director espiritual y, cuando haga falta, consultarlo también con un médico. No es falta de fe: es prudencia, y los buenos directores espirituales lo han dicho siempre.
Cómo se atraviesa
El consejo del santo es sorprendentemente sobrio: no forzar. Si ya no se puede discurrir, no empeñarse en discurrir. Quedarse en una advertencia amorosa y sosegada, sin ansia de sentir nada. Perseverar en el horario de oración aunque no dé nada. No cambiar de método cada semana. Y no juzgar el estado propio por lo que se siente, que es exactamente lo que la noche viene a desmontar.
Y lo segundo: no andar solo. San Juan de la Cruz insiste en el director espiritual, y advierte contra los que no entienden lo que está pasando y mandan volver a empezar. Para un sacerdote esto no es teoría: es su propia vida interior la que está en juego, y de ahí el libro que ofrecemos aquí.
Libro en Páginas Contrarrevolucionarias
El Cántico espiritual del sacerdote
De Mons. Alberto José González Chaves. Nacido de un retiro predicado en Fátima, recorre las canciones del Cántico espiritual aplicándolas al alma sacerdotal: la oración, la cruz, la lucha contra la tibieza. Para sacerdotes y seminaristas.
Para seguir leyendo
- El Cántico espiritual del sacerdote: qué contiene el libro y para quién es.
- Mons. Alberto José González Chaves: el autor y su obra.
- Cómo leer la Biblia: el otro pilar de la vida interior, con un plan que se puede sostener.
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