Comunismo

Karl Marx y las raíces satánicas del comunismo, de Richard Wurmbrand

Apologética · Siglo XX

La Iglesia frente al comunismo: de León XIII a los mártires del siglo XX

Ningún sistema político ha sido condenado por la Iglesia con tanta anticipación, tantas veces y con palabras tan duras. Y ninguno ha matado a tantos cristianos. Esta página reúne los documentos y los hechos, por orden.

La condena empieza en 1878, no en 1937

El Manifiesto comunista es de 1848. Treinta años después, en diciembre de 1878, León XIII publica Quod apostolici muneris, la primera condena pontificia del socialismo y del comunismo. Todavía no había habido ninguna revolución comunista en ninguna parte.

Trece años más tarde, Rerum novarum (1891) haría lo que casi nadie recuerda: denunciar a la vez el abuso del capitalismo liberal y la solución socialista, y proponer una tercera cosa. La Iglesia no llegó tarde a la cuestión social: llegó antes.

1937: «intrínsecamente perverso»

El 19 de marzo de 1937 Pío XI firma Divini Redemptoris. La expresión que ha quedado es esta: el comunismo es intrínsecamente perverso, y no puede admitirse colaboración con él en ningún campo por parte de quien quiera salvar la civilización cristiana.

Conviene fijarse en la fecha. Se firma cinco días después de Mit brennender Sorge, la encíclica contra el nacionalsocialismo. El mismo Papa, la misma semana, contra los dos totalitarismos. Quien diga que la Iglesia calló ante uno de ellos tiene un problema con el calendario.

1949: la excomunión

El 1 de julio de 1949, el Santo Oficio va más allá de la doctrina y llega a la disciplina: los católicos que se afilien al partido comunista, que difundan su propaganda o que lean su prensa incurren en excomunión. No era una advertencia teórica: era Europa del Este cayendo país por país.

El siglo de los mártires

El siglo XX produjo más mártires cristianos que los diecinueve anteriores juntos, y la mayor parte los produjo el comunismo. México en los años veinte, con la guerra cristera y el grito que da nombre a uno de nuestros libros. España en 1936, con casi siete mil sacerdotes, religiosos y religiosas asesinados. Rusia desde 1917. Europa del Este después de 1945. China desde 1949.

No fueron daños colaterales de una guerra: fueron una política. El ateísmo no era un rasgo del sistema, era el sistema.

Richard Wurmbrand: catorce años

Richard Wurmbrand (1909-2001), pastor luterano rumano, pasó catorce años en las cárceles del régimen comunista, tres de ellos en una celda subterránea sin ver a nadie. Fue rescatado en 1965 mediante el pago de diez mil dólares y declaró ante el Senado de los Estados Unidos enseñando en público las cicatrices de su tortura.

Escribimos aquí una precisión que él mismo agradecería: era luterano, no católico. Lo publicamos porque lo que cuenta lo vivió, y porque su análisis del comunismo no depende de su confesión.

Marx y la religión: la tesis del libro

Que Marx fuera hostil a la religión no lo discute nadie. Lo que Karl Marx y las raíces satánicas del comunismo sostiene va más lejos: que en sus escritos juveniles —los poemas, el drama inacabado Oulanem— hay algo que no es ateísmo ilustrado sino odio religioso, y que ese odio explica mejor que la economía lo que vino después.

Es la tesis de Wurmbrand, y el libro la defiende con los textos delante. El lector juzgará; pero conviene leerla antes de despacharla, porque los textos que cita son de Marx y están publicados.

Portada de Karl Marx y las raíces satánicas del comunismo

Libro en Páginas Contrarrevolucionarias

Karl Marx y las raíces satánicas del comunismo

De Richard Wurmbrand, el pastor que pasó catorce años en las cárceles comunistas. Una lectura del marxismo desde dentro de la persecución, no desde la cátedra.

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