Masonería

Masonismo y Catolicismo, de Félix Sardá y Salvany

Apologética · Doctrina

La masonería y la Iglesia católica: qué es, qué enseña y por qué está condenada desde 1738

Casi tres siglos de documentos pontificios, dos códigos de derecho canónico y una nota del Vaticano de 2023 dicen lo mismo. Esta página reúne lo que la Iglesia ha enseñado, en orden y con las fuentes delante, y enlaza los artículos donde cada punto se desarrolla.

Qué es la masonería

La masonería es una sociedad iniciática, organizada en logias, que admite a sus miembros por grados y bajo juramento de discreción. No es una religión en el sentido corriente ni se presenta como tal: se presenta como una escuela de perfeccionamiento moral abierta a hombres de cualquier credo, unidos por la creencia en un principio superior al que llama Gran Arquitecto del Universo.

Esa fórmula es la clave de todo lo demás. El Gran Arquitecto no es el Dios de la Revelación: es un término deliberadamente vacío que cada miembro rellena con su propia idea de lo divino. En la logia, el católico, el protestante, el judío y el deísta están en pie de igualdad porque se da por supuesto que ninguna de sus religiones posee la verdad entera. Esa suposición no es una regla de cortesía: es la doctrina.

De dónde viene

La masonería moderna nace en Londres el 24 de junio de 1717, cuando cuatro logias se unen para formar la Gran Logia de Inglaterra. Seis años después, en 1723, el pastor presbiteriano James Anderson redacta sus Constituciones, el texto fundacional. Allí está escrita ya la idea entera: el masón queda obligado «a aquella religión en la que todos los hombres están de acuerdo, dejando sus opiniones particulares para sí mismos».

Conviene leer despacio esa frase. Lo que Anderson llama «opiniones particulares» es la fe católica. Lo que llama «aquella religión en la que todos los hombres están de acuerdo» es un mínimo común deísta construido por sustracción. La Encarnación, la Iglesia, los sacramentos: todo eso queda fuera, no porque se niegue explícitamente, sino porque se declara irrelevante. Es una forma más eficaz de negarlo.

Por qué choca con la fe católica

El católico no sostiene que su religión sea una opinión respetable entre otras. Sostiene que Dios se ha revelado en Jesucristo, que ha fundado una Iglesia y que esa Iglesia enseña con autoridad recibida. Quien entra en una logia acepta, por el hecho de entrar, que eso es una preferencia privada.

No hay manera de sostener las dos cosas a la vez. No se trata de secretos, de mandiles ni de conspiraciones: se trata de que el juramento masónico exige poner la propia fe entre paréntesis, y esa es precisamente la operación que un católico no puede hacer sin dejar de serlo. Lo explicamos entero en qué es la masonería y en qué creen los masones.

Tres siglos diciendo lo mismo

1738. Clemente XII publica In eminenti apostolatus specula, la primera condena. Han pasado veintiún años desde la fundación de la Gran Logia de Inglaterra.

1884. León XIII dedica al asunto una encíclica entera, Humanum genus, donde describe el proyecto masónico no como una sociedad de beneficencia sino como un plan de sustitución del orden cristiano.

1917. El Código de Derecho Canónico recoge la condena en el canon 2335: excomunión reservada a la Sede Apostólica para quien se inscriba en una secta masónica.

1983. El nuevo Código no nombra a la masonería. El mismo año, y el mismo día en que el Código entra en vigor, la Congregación para la Doctrina de la Fe publica la declaración Quaesitum est, firmada por el cardenal Ratzinger: el juicio negativo sobre la masonería permanece inmutable, la inscripción sigue siendo pecado grave y quien pertenece a una logia no puede acceder a la sagrada comunión.

2023. El 13 de noviembre, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe responde a una consulta del obispo de Dumaguete, en Filipinas: la pertenencia activa de un fiel a la masonería sigue prohibida. La nota la firma el cardenal Víctor Manuel Fernández y la aprueba el papa Francisco.

El malentendido de 1983

De que el Código de 1983 dejara de nombrar a la masonería se ha deducido, con ligereza o con intención, que la Iglesia habría levantado la condena. No es cierto, y la propia Iglesia se adelantó a decirlo.

El canon 1374 castiga la inscripción en cualquier asociación que maquine contra la Iglesia, sin dar nombres, porque un código no es un catálogo. Y para que no quedara duda sobre a quién se aplicaba, la Congregación publicó Quaesitum est ese mismo día. Cuarenta años después, la nota de 2023 lo repitió por tercera vez. La cronología completa, documento por documento, está en ¿puede un católico ser masón?.

La masonería en España

La masonería española tuvo un peso político muy superior a su número, sobre todo en el siglo XIX y en la Segunda República. Fue ilegalizada por la ley de 1 de marzo de 1940, de represión de la masonería y del comunismo, y no volvió a ser legal hasta el final de los años setenta.

Ese episodio ha tenido un efecto secundario que conviene señalar: en España el asunto se lee casi siempre en clave política, como si la objeción a la masonería fuera una herencia del bando vencedor de la guerra. No lo es. La condena es anterior en dos siglos, es universal y es doctrinal: Clemente XII escribió en 1738, cuando en España reinaba Felipe V.

Los símbolos

La escuadra y el compás, el ojo dentro del triángulo, el suelo ajedrezado, el mandil: la masonería se explica a sí misma con las herramientas de los antiguos constructores de catedrales, de quienes dice descender. La escuadra representaría la rectitud moral; el compás, la medida; la letra G del centro, indistintamente God, Geometry o Gnosis, según a quién se pregunte.

Esa ambigüedad no es un descuido. Un símbolo que admite tres lecturas incompatibles sirve exactamente para lo mismo que el Gran Arquitecto: para que en la misma logia quepan el creyente y el que no lo es, con la condición de que ninguno de los dos tome demasiado en serio lo que cree.

Masonería y «masonismo»

Félix Sardá y Salvany (Sabadell, 1841-1916) introdujo una distinción que sigue siendo la más útil para entender el asunto. Una cosa es la masonería, la organización con sus logias, sus grados y sus listas de miembros. Otra es el masonismo: la doctrina que la anima, que no necesita carné para propagarse y que puede estar perfectamente instalada en quien nunca ha pisado un templo masónico.

El masonismo es la convicción de que la religión es un asunto privado, que ninguna confesión puede pretender la verdad y que el orden público debe construirse al margen de Dios. Dicho así, se reconoce sin dificultad: es la atmósfera que se respira. Por eso el libro de Sardá no es una denuncia de sociedades secretas, sino una confrontación punto por punto entre dos doctrinas sobre Dios, sobre el hombre, sobre la verdad y sobre el fin de la vida.

Portada de Masonismo y Catolicismo

Libro en Páginas Contrarrevolucionarias

Masonismo y Catolicismo

De Félix Sardá y Salvany, publicado en 1885 con un subtítulo que describe su método: paralelos entre la doctrina de las logias y la de nuestra Santa Iglesia, Católica, Apostólica, Romana, única verdadera.

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