Había Biblias en español siglos antes de que Lutero naciera
Por Marcos Vera PérezUna de las piezas centrales del relato protestante es que Martín Lutero sacó la Biblia del sótano donde Roma la tenía encerrada y se la puso al pueblo en las manos, en su propia lengua, por primera vez en la historia. Es una escena eficaz. También es falsa, y se desmonta con lo más aburrido que existe: un catálogo de imprenta.
Porque las ediciones impresas se cuentan, se fechan y se conservan. Y la cuenta, hecha por autores católicos que trabajaron con esos catálogos, arroja un resultado que conviene tener a mano cuando alguien repita la escena del sótano.
¿De verdad descubrió Lutero la Biblia?
Lutero llegó a afirmar en su Table Talk que tenía veinte años cuando vio las Escrituras por primera vez. George M. Searle, que recoge el dato, saca la única conclusión posible: o fue singularmente ignorante o indiferente respecto de la Sagrada Escritura en su juventud, o mintió. Porque el libro que Lutero «encontró» era una Biblia latina, y de esas había entonces a docenas.

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Henry G. Graham añade una observación demoledora sobre la coherencia del relato. Si es verdad que John Wyclif fue el primero en poner la Biblia en inglés en 1382, ¿cómo puede ser verdad al mismo tiempo que Lutero la descubrió más de cien años después? «Wyclif o Lutero, sea; pero Wyclif y Lutero juntos, eso es imposible.» Hay que elegir una de las dos leyendas, porque se contradicen entre sí. Y conviene advertir para qué sirve el relato: sostiene el principio de la sola Scriptura.
Había traducciones al español antes de la imprenta
Este es el punto que casi nadie conoce. Graham lo enuncia sin rodeos: consta por la historia que existieron traducciones populares de la Biblia y de los Evangelios en español, italiano, danés, francés, noruego, polaco, bohemio y húngaro para los católicos de aquellas tierras antes de los días de la imprenta. No después de Lutero: antes de que hubiera imprenta.
Y no se trata de casos aislados. Graham concluye ese capítulo afirmando que la Biblia fue conocida, leída y distribuida por la Iglesia católica en la lengua común del pueblo, en todos los países, desde el siglo VII hasta el XIV. Que se conserven pocos ejemplares no prueba nada contra ello: lo mismo ocurre con los manuscritos latinos, y las causas de su desaparición están documentadas en el expediente sobre la supuesta prohibición de la Biblia.
La primera edición impresa en España es de 1478
La imprenta llega, y España se pone a imprimir Biblias de inmediato. Graham lo fecha así: en Francia hubo dieciocho ediciones antes de 1547, la primera en 1478; y «España empezó a publicar ediciones el mismo año», emitiendo Biblias con la plena aprobación de la Inquisición española. Lo dice con ironía: «claro que difícilmente puede esperarse que los protestantes crean esto».
El cardenal Wiseman confirma la fecha desde otro ángulo y saca la consecuencia cronológica: «En España apareció una versión en 1478; antes de que nadie pensara en Lutero, y casi antes de que naciera». Lutero nació en 1483. Cuando el reformador vino al mundo, en España ya circulaba la Escritura impresa en lengua vulgar desde hacía cinco años.
Cuántas Biblias se habían impreso antes que la de Lutero
La primera Biblia de Lutero salió en 1520. Estas son las cifras que Graham pone enfrente. Antes de esa fecha había exactamente 104 ediciones de la Biblia en latín. En alemán había nueve antes del nacimiento de Lutero, y veintisiete antes de que la suya viera la luz. Muchas de ellas pudieron verse en la Exposición Caxton de Londres de 1877: ver para creer.

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En Italia hubo más de cuarenta ediciones antes de que apareciera la primera versión protestante, empezando en Venecia en 1471; y veinticinco de ellas en lengua italiana antes de 1500, con permiso expreso de Roma. En Hungría las había en 1456, en Bohemia en 1478, en Flandes antes de 1500. El total: 626 ediciones de la Biblia, de las cuales 198 en la lengua de los laicos, salidas de la imprenta con la sanción y por iniciativa de la Iglesia, en los países donde ella reinaba, antes de que se publicase la primera versión protestante.
La cuenta de Wiseman, título por título
Wiseman, predicando contra quienes celebraban el tercer centenario de la Reforma como si en él hubiera nacido la Biblia en lengua vulgar, se tomó la molestia de enumerar. Incluso el clérigo protestante al que responde admitía que ya en 1466 se imprimió una traducción alemana hecha sobre la Vulgata latina, de autor desconocido. En Alemania: una versión impresa tan antigua que no lleva fecha; otra en 1467; una impresa por Fust en 1472; otra ese mismo año y otra en 1473; en Núremberg una de 1477, reeditada tres veces más antes de la de Lutero; en Augsburgo otra del mismo año, que pasó por ocho ediciones antes que la de Lutero; en Núremberg las de Koburg de 1483 y 1488; y en Augsburgo una de 1518.
En Italia, la versión de Malermi, impresa en Venecia en 1471, se reeditó diecisiete veces antes de acabar aquel siglo. En lengua belga, una versión publicada en Colonia en 1475 se había reeditado tres veces antes de 1488. Hubo además una traducción bohemia en 1488, reimpresa tres veces antes que la de Lutero. Y Wiseman subraya un detalle que incomoda: todas aquellas ediciones italianas salieron no solo con la aprobación de las autoridades ordinarias, sino con la de la Inquisición, que aprobó que se publicaran, distribuyeran y promulgaran.
Veinte ediciones latinas solo en Alemania antes de que Lutero naciera
Searle acude a un testigo insospechado, el doctor Maitland, clérigo protestante y bibliotecario del arzobispo de Canterbury: «conocemos al menos veinte ediciones distintas de la Biblia latina completa impresas solo en Alemania antes de que Lutero naciera». Y añade a Seckendorf, biógrafo y admirador del propio Lutero, que reconoce tres ediciones distintas de la Biblia traducida al alemán publicadas en Wittenberg en 1470, 1483 y 1490. Lutero nació en 1483.
El resumen de Searle es el que conviene memorizar: en total, unas setenta ediciones de la Biblia traducida a las lenguas vernáculas de Europa se habían publicado antes de que Lutero sacase un solo ejemplar de su Biblia alemana. Monseñor Bégin lo dice con otras palabras: antes de que se conociera en Europa el nombre de protestante, se habían publicado varias centenas de ediciones de la Biblia, y existían ya unas doscientas traducciones a las lenguas vulgares.
En Inglaterra también, y siete siglos antes de Wyclif
La serie inglesa empieza con Cædmon, monje de Whitby, a finales del siglo VII, con grandes porciones de la Biblia en lengua común. Sigue en el siglo VIII san Beda, monje de Jarrow, que murió trabajando en el Evangelio de san Juan; y las copias de Eadhelmo, obispo de Sherborne, de Guthlac, ermitaño cerca de Peterborough, y de Egberto, obispo de Holy Island, todas en sajón. Luego las traducciones libres del rey Alfredo el Grande, que trabajaba en los Salmos cuando murió, y las de Aelfrico, arzobispo de Canterbury, además del Libro de Durham y la Glosa de Rushworth.
Tras la conquista normanda cambia la lengua y siguen las versiones: la paráfrasis de Orm hacia 1150, el Salus Animae de 1250, las traducciones de William Shoreham y de Richard Rolle, ermitaño de Hampole, muerto en 1349. Y no lo dice solo un católico. El prefacio de la Authorised Version de 1611 reconoce que hacia 1360 John Trevisa las tradujo al inglés, y que «aún se ven muchas Biblias inglesas manuscritas» de aquella época. Cranmer, en su prefacio a la Biblia de 1540, admite que la Biblia se tradujo y se leyó en sajón y que de aquello «quedan aún diversas copias halladas en viejas abadías». Hasta Foxe lo concede.
Los países que se hicieron protestantes eran los que no tenían Biblia impresa
Aquí está el dato que da la vuelta al argumento entero. La Dublin Review de octubre de 1837 lo formuló así: fue casi únicamente en los países que permanecieron fieles a la fe católica donde se habían publicado versiones populares de la Biblia; y fue precisamente en aquellos reinos —Inglaterra, Escocia, Suecia, Dinamarca y Noruega— donde el protestantismo adquirió un dominio temprano y permanente donde no existía Biblia impresa alguna cuando abrazaron el protestantismo. Solo Holanda y unas pocas ciudades de Alemania la poseían al adoptar el credo reformado.
La consecuencia es evidente: si conocer la Escritura hiciera protestante al que la lee, italianos, franceses, españoles, húngaros, belgas y portugueses tendrían que haberse hecho protestantes en bloque. No lo hicieron. Algo falla en la teoría.
Preguntas frecuentes
¿Había Biblias en español antes de Lutero?
Sí. Graham enumera traducciones populares de la Biblia y de los Evangelios en español, italiano, danés, francés, noruego, polaco, bohemio y húngaro para los católicos de esos países antes de que existiera la imprenta. Ya con imprenta, España empezó a publicar ediciones en 1478, con la plena aprobación de la Inquisición española, según Graham; y Wiseman confirma esa misma fecha señalando que fue «antes de que nadie pensara en Lutero, y casi antes de que naciera».
¿Cuándo nació Lutero y cuándo salió su Biblia?
Lutero nació en 1483 y su primera Biblia salió en 1520. Entre ambas fechas, y antes de la primera, la imprenta católica no había parado: nueve ediciones alemanas antes de su nacimiento y veintisiete antes de que apareciera la suya, además de 104 ediciones latinas anteriores a 1520. La versión española de 1478 es cinco años anterior a su nacimiento.
¿Cuántas ediciones católicas hubo antes de la primera versión protestante?
Seiscientas veintiséis ediciones de la Biblia, de las cuales 198 en la lengua de los laicos, salidas de la imprenta con la sanción y por iniciativa de la Iglesia en los países donde ella reinaba, antes de que se publicase la primera versión protestante. Bégin lo expresa de otro modo: antes de que en Europa se conociera el nombre de protestante ya existían unas doscientas traducciones a las lenguas vulgares.
¿Quién tradujo la Biblia al inglés antes de Wyclif?
Cædmon, monje de Whitby, a finales del siglo VII; san Beda, que murió traduciendo el Evangelio de san Juan; Eadhelmo de Sherborne, Guthlac de Peterborough y Egberto de Holy Island, en sajón; el rey Alfredo el Grande, que trabajaba en los Salmos cuando murió; Aelfrico de Canterbury. Después, Orm hacia 1150, el Salus Animae de 1250, Shoreham y Richard Rolle. El propio prefacio de la Biblia del rey Jacobo menciona a John Trevisa hacia 1360.
¿Aprobó la Inquisición ediciones de la Biblia en lengua vulgar?
Sí, y consta. Graham escribe que España publicó Biblias con la plena aprobación de la Inquisición española, y anticipa que a los protestantes les costará creerlo. Wiseman lo confirma respecto de Italia: todas aquellas versiones italianas salieron no solo con la aprobación de las autoridades ordinarias, sino con la de la Inquisición, que aprobó que fuesen publicadas, distribuidas y promulgadas. Las veinticinco ediciones italianas anteriores a 1500 llevaban permiso expreso de Roma.
¿Por qué se conservan pocas de aquellas Biblias?
Por las mismas causas que hicieron desaparecer los manuscritos latinos: las guerras y el saqueo de monasterios, los incendios, la negligencia y, sobre todo, el expolio de las encuadernaciones de oro y plata, que valían más que el texto para quien las robaba. En Inglaterra se sumó la destrucción sistemática de bibliotecas monásticas bajo Enrique VIII, documentada por historiadores protestantes como Collier.
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Saber que existían aquellas versiones es el primer paso; el segundo es saber leer la Escritura como la Iglesia la lee. Para eso está Introducción a la Sagrada Escritura, del padre Gabriel Calvo Zarraute. Está en 25,00 € en tapa blanda y 9,99 € en ebook; el envío es gratis en España a partir de 30 € de compra.
Fuentes
- Henry G. Graham, Where We Got the Bible, cap. XI («Abundance of Vernacular Scriptures before Wycliff»). Texto completo.
- Card. Wiseman, Lectures on the Principal Doctrines, lección II (enumeración de versiones anteriores a Lutero). Texto completo.
- George M. Searle, Plain Facts for Fair Minds, cap. sobre educación católica. Texto completo.
- Louis-Nazaire Bégin, The Bible and the Rule of Faith, parte sobre la regla protestante de fe. Texto completo.
- Card. Gibbons, The Faith of Our Fathers, cap. VIII («The Church and the Bible»). Texto completo.