Mujeres masonas: las logias femeninas y qué dice la Iglesia
Por Marcos Vera PérezDurante casi dos siglos la masonería fue un asunto exclusivamente de hombres, y lo era por escrito. Hoy hay obediencias femeninas y mixtas en toda Europa y América, con miles de afiliadas. La historia de cómo se pasó de una cosa a la otra es breve, está documentada y explica bastante más de lo que parece.
La puerta cerrada: 1723
Las Constituciones de Anderson, el texto fundacional de la masonería moderna, establecen en el artículo dedicado a los miembros que los admitidos han de ser hombres libres y de edad madura, y excluyen expresamente a las mujeres.
La razón que se daba era la ficción de origen: si la logia desciende de un gremio de canteros, y en los gremios de canteros no había mujeres, la logia tampoco puede tenerlas. Era un argumento de disfraz —ya vimos que ese origen es más literario que histórico—, pero sirvió durante doscientos años.

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El primer arreglo: las logias de adopción
La prohibición duró poco en la práctica. Ya a mediados del siglo XVIII, en Francia, aparecieron las llamadas logias de adopción: talleres femeninos «adoptados» por una logia masculina, que los tutelaba y presidía. El Gran Oriente de Francia las reguló oficialmente en 1774, y al año siguiente la duquesa de Borbón fue proclamada Gran Maestra de las logias de adopción francesas.
No eran logias de pleno derecho. Tenían rituales propios, más ligeros, y ninguna autonomía. Pero la brecha estaba abierta, y el argumento de que «las mujeres no pueden» había quedado desmentido por los mismos que lo sostenían.
La ruptura: María Deraismes, 1882
El paso decisivo lo dio una escritora y conferenciante francesa, María Deraismes, figura destacada del librepensamiento y del anticlericalismo militante de la Tercera República.
El 14 de enero de 1882, la logia Los Librepensadores de Le Pecq la inició como masona de pleno derecho, en abierta desobediencia a las reglas. La logia fue sancionada. Once años después, en 1893, Deraismes y el doctor Georges Martin fundaron la Orden Masónica Mixta Internacional El Derecho Humano, la primera obediencia del mundo que admitía a hombres y mujeres en igualdad de condiciones y en todos los grados. Existe hoy en decenas de países.
De las viejas logias de adopción salió, ya en el siglo XX, la Gran Logia Femenina de Francia, constituida como obediencia independiente y con sus equivalentes en otros países, España incluida.
La masonería llamada «regular» —la que reconoce la Gran Logia Unida de Inglaterra— sigue admitiendo solo a hombres, y no mantiene relaciones oficiales con las obediencias femeninas y mixtas, aunque desde hace años reconoce públicamente que aquellas practican la masonería con regularidad. Es decir: en el mundo masónico este asunto sigue siendo motivo de división.

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Un caso aparte: la Estrella de Oriente
Conviene no confundir. La Orden de la Estrella de Oriente, nacida en los Estados Unidos hacia 1850 de la mano de Rob Morris, no es masonería en sentido propio. Es una organización paramasónica, abierta a las esposas, madres, hijas y hermanas de maestros masones, con su propio ritual, sus cinco puntos y sus figuras bíblicas femeninas.
Su función social es exactamente la que su origen sugiere: envolver a la familia del masón en el ambiente de la orden, de modo que la logia deje de ser una actividad del marido y pase a ser el mundo de la casa.
Lo que este recorrido enseña
Quédese con la secuencia completa, porque dice más que cualquier comentario.
Primero se excluye a las mujeres por principio, alegando una tradición. Después se les concede un remedo de logia, tutelada y menor. Después, cuando la lucha contra la Iglesia en Francia necesita todas las fuerzas disponibles, se las inicia de pleno derecho, y quien encabeza la operación es una militante del librepensamiento. Y todo ello sin que la doctrina cambiara una coma.
Es decir: la posición de la masonería sobre las mujeres no ha dependido nunca de un principio, sino de la conveniencia del combate. Se las dejó fuera mientras estorbaban y se las llamó dentro cuando hicieron falta.
Hay aquí un contraste que conviene señalar, porque se invierte constantemente. La Iglesia católica, a la que se acusa de haber encerrado a la mujer, es la institución que canonizó a Santa Teresa de Jesús y a Santa Catalina de Siena y las hizo Doctoras de la Iglesia, es decir, maestras de la fe para todos, hombres incluidos. La organización que se proclamaba portadora de la emancipación las tuvo doscientos años en la antesala.
Lo que cambia para una católica: nada
Y aquí está lo que de verdad importa de este artículo.
Existe la idea —extendida, y muy cómoda— de que las condenas de la Iglesia iban dirigidas a las logias masculinas, políticas y conspirativas del siglo XIX, y que las obediencias femeninas de hoy, dedicadas al estudio simbólico y a la beneficencia, son otra cosa.
No lo son, y los documentos no dejan resquicio.
La Declaración sobre las asociaciones masónicas de la Congregación para la Doctrina de la Fe, del 26 de noviembre de 1983, firmada por el cardenal Ratzinger y aprobada por Juan Pablo II, habla de los fieles sin distinción de sexo, de rito ni de obediencia, y establece tres cosas: que el juicio negativo de la Iglesia sobre las asociaciones masónicas permanece invariable; que la inscripción en ellas está prohibida; y que quienes se inscriben están en estado de pecado grave y no pueden acceder a la sagrada comunión. En noviembre de 2023 la misma Congregación tuvo que repetirlo por escrito a un obispo que preguntaba por sus fieles.
Ni una excepción para las logias femeninas. Ni una para las mixtas. Ni una para las que solo hacen beneficencia.
Preguntas frecuentes sobre las mujeres en la masonería
¿Puede una mujer ser masona?
En las obediencias femeninas y mixtas, sí. Las Constituciones de Anderson de 1723 las excluían expresamente, pero desde 1893 existe El Derecho Humano, orden mixta internacional, y en el siglo XX se constituyó la Gran Logia Femenina de Francia y sus equivalentes en otros países, España incluida. La masonería llamada regular, la que reconoce la Gran Logia Unida de Inglaterra, sigue admitiendo solo a hombres.
¿Qué eran las logias de adopción?
Talleres femeninos «adoptados» por una logia masculina, que los tutelaba y presidía. Aparecieron en Francia a mediados del siglo XVIII; el Gran Oriente de Francia las reguló oficialmente en 1774 y al año siguiente la duquesa de Borbón fue proclamada Gran Maestra de las logias de adopción francesas. No eran logias de pleno derecho ni tenían autonomía.
¿Quién fue María Deraismes?
Una escritora y conferenciante francesa, figura destacada del librepensamiento y del anticlericalismo de la Tercera República. El 14 de enero de 1882 fue iniciada como masona de pleno derecho por la logia Los Librepensadores de Le Pecq, en abierta desobediencia a las reglas, y en 1893 fundó con el doctor Georges Martin la orden mixta El Derecho Humano.
¿Es la Estrella de Oriente una obediencia masónica?
No en sentido propio. Es una organización paramasónica nacida en los Estados Unidos hacia 1850, abierta a las esposas, madres, hijas y hermanas de maestros masones, con ritual propio. Su función es envolver a la familia del masón en el ambiente de la orden.
¿Las condenas de la Iglesia alcanzan a las logias femeninas y mixtas?
Sí, sin excepción. La Declaración de la Congregación para la Doctrina de la Fe del 26 de noviembre de 1983 habla de los fieles sin distinción de sexo, de rito ni de obediencia: el juicio negativo permanece invariable, la inscripción está prohibida y quienes se inscriben están en estado de pecado grave y no pueden acceder a la sagrada comunión. Ni una excepción para las logias femeninas, ni para las mixtas, ni para las que solo hacen beneficencia.
¿Por qué se admitió finalmente a las mujeres?
Por conveniencia del combate, no por principio. Se las excluyó doscientos años alegando la ficción gremial de origen, se les concedió después un remedo de logia tutelada, y se las inició de pleno derecho cuando la lucha contra la Iglesia en la Francia de la Tercera República necesitaba todas las fuerzas disponibles. La doctrina no cambió una coma en todo el proceso.
Fuentes
- James Anderson, The Constitutions of the Free-Masons, Londres, 1723.
- León XIII, encíclica Humanum genus, 20 de abril de 1884 (vatican.va).
- Congregación para la Doctrina de la Fe, Declaración sobre las asociaciones masónicas, 26 de noviembre de 1983 (vatican.va).
- Félix Sardá y Salvany, Masonismo y Catolicismo (nuestra edición).
Por qué León XIII habló a las madres
Hay un pasaje de Humanum genus (1884) que casi nunca se cita y que encaja aquí exactamente. Después de exponer la doctrina masónica, León XIII se detiene en dos objetivos que, dice, la secta persigue con especial empeño: la escuela y la familia. Quiere el Papa que la instrucción de los niños quede fuera de la Iglesia, y quiere que el matrimonio se reduzca a un contrato disoluble.
Porque una doctrina que niega la Revelación no se impone discutiendo con los padres: se impone educando a los hijos. Y por eso el Papa se dirige de manera expresa a las familias católicas y les encarga la defensa de lo que se juega en su propia casa.
Eso sigue siendo así. La logia femenina no es una versión suave del problema: es la misma doctrina —el Gran Arquitecto del Universo, la indiferencia entre religiones, el hombre que se basta a sí mismo— instalada en el lugar desde el que se transmite la fe.
Para terminar
El sacerdote catalán Félix Sardá y Salvany lo resumió en Masonismo y catolicismo de una manera que no admite matices: no son dos religiones que compiten, sino dos términos que se excluyen. Donde entra uno, sale el otro.
Eso vale para la logia del marido, para la logia de la mujer y para la logia mixta. La puerta es la misma y da al mismo sitio.
Para seguir: si un católico puede ser masón y qué es la masonería y en qué creen los masones. Todo lo publicado está en la página sobre la masonería y la Iglesia católica.