Garabandal: qué ocurrió y qué se anunció
Por Marcos Vera PérezSan Sebastián de Garabandal es una aldea de la montaña cántabra que en 1961 no tenía carretera asfaltada, ni teléfono, ni apenas electricidad. Se llegaba andando desde Cosio, monte arriba. Tenía unos trescientos habitantes, un cura que la atendía desde otro pueblo y una iglesia pequeña.
Entre 1961 y 1965, aquel lugar se llenó de gente venida de media Europa. Esto es lo que ocurrió.
El 18 de junio de 1961
Cuatro niñas del pueblo —Conchita González, Jacinta González, Mari Loli Mazón y Mari Cruz González, de once y doce años— estaban al atardecer en las afueras, junto a un muro, cogiendo manzanas de un huerto ajeno. Contaron después que oyeron un ruido semejante a un trueno y que vieron ante ellas una figura luminosa que identificaron como un ángel.

El libro de este artículo
Garabandal. Antes de que sea tarde
Ver el libro · Libro de bolsillo · €16,00
También en ebook por €9,99, con descarga inmediata
Volvieron corriendo al pueblo. Nadie las creyó. Volvieron al día siguiente, y al otro, y el fenómeno se repitió.
El 1 de julio, según su relato, el ángel habló por primera vez y les anunció que al día siguiente verían a la Virgen del Carmen. El 2 de julio, domingo, la aldea entera estaba en la calle.
Cuatro años
Lo que siguió duró hasta 1965 y se cuenta por centenares de episodios, presenciados por vecinos, forasteros, sacerdotes, médicos y periodistas, y recogidos en fotografías y en películas de aficionado que todavía se conservan.
Lo que más impresionó a los testigos fueron los éxtasis. Las niñas caían de rodillas de golpe, con la cabeza echada hacia atrás y la mirada fija en un punto alto. En ese estado recorrían las callejas empedradas y en cuesta del pueblo caminando hacia atrás a gran velocidad, sin tropezar nunca, sin mirar el suelo, y a veces arrastrándose unas a otras de la mano.
Médicos que las examinaron durante los éxtasis dejaron por escrito que no reaccionaban a los pinchazos, ni a las luces directas en los ojos, ni al ruido, y que resultaba imposible levantarlas del suelo entre varios hombres, aunque un momento después se incorporaban solas con toda naturalidad.
Se cuenta también que devolvían a cada persona el objeto —rosario, medalla, anillo— que le habían tomado antes, en medio de una multitud y sin mirar, después de haberlo ofrecido a besar.

El libro de este artículo
Garabandal. Antes de que sea tarde
Ver el libro · Libro de bolsillo · €16,00
También en ebook por €9,99, con descarga inmediata
El 18 de julio de 1962
El episodio más comentado es el que la gente del pueblo llamó «el milagruco». Conchita había anunciado con días de antelación que el ángel le daría la comunión de manera visible, para que se viera lo que había ocurrido tantas veces sin verse.
Aquella noche, delante de un gentío y con varias cámaras encendidas, se la vio en éxtasis con la lengua fuera y después, sobre ella, una forma blanca que antes no estaba. Las fotografías de la secuencia circularon por todo el mundo.
El padre Luis María Andreu
El 8 de agosto de 1961 subió al pueblo un jesuita de treinta y ocho años, profesor de teología, que había ido con la intención declarada de desmentir lo que se contaba. Acompañó a las niñas durante un éxtasis y, según los que estaban con él, repitió cuatro veces la palabra milagro y dijo que aquel era el día más feliz de su vida.
Bajando de vuelta en coche, esa misma madrugada, murió de repente. Sus últimas palabras, según los que iban con él, fueron que estaba muy contento y que la Virgen le había hecho un gran favor.
Los dos mensajes
Del conjunto de aquellos años quedaron dos textos breves, escritos y firmados por las videntes.
El del 18 de octubre de 1961 pide que se cumplan los mandamientos, que se haga penitencia, que se visite el Santísimo y que se evite provocar la ira de Dios.
El del 18 de junio de 1965, más duro, insiste en la reverencia debida a la Eucaristía, advierte del enfriamiento de la caridad y dirige una llamada expresa a los sacerdotes, para que sean lo que deben ser y lleven a Dios a los hombres.
Lo que se anunció
Y quedaron tres anuncios sobre el futuro, que son la razón por la que el caso sigue interesando sesenta años después.
Un Aviso, que según las videntes será universal y simultáneo, visible en todo el mundo, y que cada hombre percibirá dentro de sí como un juicio sobre su propia conciencia.
Un Milagro que ocurrirá en el propio pueblo, del que Conchita afirmó conocer la fecha y que anunciaría con ocho días de antelación, y del que quedaría una señal permanente.
Y un Castigo, condicionado —éste es el punto que suele olvidarse— a la respuesta de los hombres al Aviso y al Milagro.
Los fenómenos que vieron los testigos
Lo que convirtió a Garabandal en un caso y no en una anécdota de pueblo no fue lo que las niñas contaron, sino lo que la gente vio con sus propios ojos durante cuatro años.
Los éxtasis fueron públicos y constantes. Centenares de ellos, a cualquier hora, delante de quien estuviera allí: vecinos, curiosos, periodistas, médicos, sacerdotes y también escépticos declarados. Parte está fotografiada y filmada.
Las marchas hacia atrás. Las niñas recorrían la calleja empedrada y las cuestas del pueblo a gran velocidad y de espaldas, sin mirar, sin tropezar y sin caerse, a veces cogidas entre ellas. Cualquiera que haya subido a los Pinos sabe lo que significa hacer eso en ese terreno.
El reconocimiento de objetos. En éxtasis distinguían los objetos bendecidos de los que no lo estaban, y devolvían a su dueño exacto medallas y rosarios mezclados por los visitantes, incluidos los de gente que no estaba presente.
El peso y la rigidez. Varios hombres no lograban levantar a una niña de once años; y cuando el éxtasis terminaba, volvía a pesar lo que pesaba.
Nada de esto prueba por sí solo lo que las niñas decían estar viendo. Pero son hechos observados, repetidos y atestiguados por centenares de personas a lo largo de cuatro años, y quien quiera negar el caso tiene que explicarlos primero.
Por qué vale la pena leerlo
Porque el mensaje de Garabandal no es una curiosidad de sucesos: es una llamada a lo de siempre —sacramentos, penitencia, reverencia eucarística, oración por los sacerdotes— formulada en un lenguaje que cualquiera entiende, en un momento en que buena parte de la predicación había dejado de hablar de esas cosas.
Y porque los hechos están documentados con una abundancia poco frecuente: hay fotografías, hay películas, hay informes médicos y hay centenares de testigos que dejaron su declaración por escrito. Merece ser conocido de primera mano y no de oídas.
De nuestro catálogo
Garabandal. Antes de que sea tarde
Los hechos, los testimonios y los documentos del caso, reunidos y ordenados: qué ocurrió en aquella aldea, qué se dijo y qué se anunció.
Nuestras ediciones sobre Garabandal y el resto del fondo están en el catálogo de libros católicos de Páginas Contrarrevolucionarias.
Seguir leyendo
- Las apariciones de Garabandal: qué ocurrió entre 1961 y 1965 — la cronología de los cuatro años y medio, fecha por fecha.
- La Virgen de Garabandal: bajo qué advocación se apareció y qué pidió — bajo qué título se presentó, cómo la describieron las niñas y qué pidió en los dos mensajes.
- El Aviso de Garabandal: qué se anunció y qué dice la Iglesia — el primero de los tres anuncios, en detalle.
- Las cuatro videntes de Garabandal — quiénes eran Conchita, Jacinta, Mari Loli y Mari Cruz, y qué fue de cada una.
- Cómo visitar Garabandal: cómo llegar, dónde dormir y qué ver — la guía práctica para subir al pueblo.
- Los 7 mejores libros sobre Garabandal — qué aporta cada uno y en qué orden leerlos.
- María Corredentora: qué significa y qué ha enseñado la Iglesia — la doctrina sobre el puesto de la Virgen en la Redención, con los textos pontificios.
- Garabandal — la página que recorre el tema en orden.