Las apariciones de Garabandal: qué ocurrió entre 1961 y 1965
Por Marcos Vera PérezEntre el 18 de junio de 1961 y el 13 de noviembre de 1965, cuatro niñas de una aldea de la montaña cántabra dijeron ver al arcángel San Miguel y a la Virgen del Carmen. No fue un episodio aislado ni breve: se prolongó cuatro años y medio y dejó documentados alrededor de dos mil episodios de éxtasis. Esto es lo que ocurrió, por orden.
Una aldea sin carretera
San Sebastián de Garabandal pertenece al municipio de Rionansa, en Cantabria, y está encajado en la sierra a unos seiscientos metros de altitud. En 1961 no había carretera asfaltada ni teléfono: se subía a pie o en caballería desde Cossío. Vivían allí unas trescientas personas de labranza y ganado. Detrás del pueblo, por un camino pedregoso, hay un rellano con nueve pinos. Allí ocurrió casi todo.
18 de junio de 1961: el ángel
Era domingo por la tarde. Cuatro niñas —Conchita González, Jacinta González, María Cruz González y María Dolores Mazón, «Mari Loli»— salieron a coger manzanas al huerto del maestro. Tenían entre once y doce años. Oyeron un ruido como de trueno y vieron una figura que se presentó como el arcángel San Miguel.

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Volvió varias veces en los días siguientes sin decir palabra. El 1 de julio habló: al día siguiente vendría la Virgen.
2 de julio de 1961: Nuestra Señora del Carmen
Se apareció acompañada de dos ángeles y se presentó bajo esa advocación. Desde ese día y hasta noviembre de 1965 las apariciones se contaron por centenares. El pueblo se llenó de gente: vecinos de los valles, curas, médicos, periodistas y curiosos de media España subiendo a pie aquel camino de piedras.
Los éxtasis
Fue lo que convirtió Garabandal en un asunto imposible de despachar con una explicación fácil. Las niñas caían de rodillas de golpe, con la cabeza echada hacia atrás en una postura que nadie conseguía imitar ni sostener. Durante el éxtasis no reaccionaban a los pinchazos, ni a los focos, ni a los gritos.
Pesaban de tal manera que varios hombres juntos no lograban levantarlas del suelo, y otras veces una sola persona las alzaba sin esfuerzo. Recorrían el pueblo hacia atrás, a gran velocidad, por callejas empedradas y de noche, sin tropezar: son las llamadas marchas extáticas. Y devolvían a cada peregrino el objeto que le habían tomado para que la Virgen lo besara, sin equivocarse jamás, aunque hubiera cientos de personas esperando.
El padre Luis María Andreu
El 8 de agosto de 1961 subió al pueblo un jesuita de treinta y seis años, el padre Luis María Andreu. Aquella noche, siguiendo a las niñas en una marcha extática, repitió cuatro veces en voz alta la palabra «milagro» y dijo que aquél era el día más feliz de su vida. De regreso, en el coche, murió en la madrugada del 9 de agosto.
Su hermano, el también jesuita Ramón María Andreu, llegó a Garabandal convencido de que aquello era una superchería infantil. Acabó siendo uno de los testigos más constantes de lo que allí sucedía.

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Los dos mensajes
El 18 de octubre de 1961 las niñas leyeron ante la gente reunida en los Pinos el primero: hay que hacer muchos sacrificios, mucha penitencia, visitar al Santísimo; y antes de eso, ser buenos. Si no se hacía, vendría un castigo. La copa, decía el texto, se estaba llenando ya.
El 18 de junio de 1965 el arcángel entregó el segundo y último. Empezaba constatando que el anterior no se había cumplido ni se había dado a conocer al mundo como debía. Y añadía tres cosas: que la copa ahora se está desbordando; que muchos sacerdotes, obispos y cardenales van por el camino de la perdición y llevan consigo a muchas almas; y que a la Eucaristía se le da cada vez menos importancia.
Fue dicho meses antes de que se clausurara el Concilio Vaticano II. Quien conozca lo que vino después en la vida de la Iglesia entenderá por qué esas tres frases son el verdadero motivo del silencio que ha rodeado a Garabandal.
Lo que quedó anunciado
Tres acontecimientos, en este orden: el Aviso, un fenómeno mundial y simultáneo que cada hombre percibirá dentro de sí; el Milagro, que dejará una señal permanente en los Pinos; y el Castigo, condicional, solo si los hombres no se convierten después de los dos primeros. Es el orden de siempre en la economía de la salvación: primero la advertencia, después la misericordia y, únicamente si se desprecian ambas, la justicia.
13 de noviembre de 1965
La Virgen se apareció por última vez a Conchita en la calleja. Después, silencio. Las cuatro niñas se hicieron mujeres, se casaron, tuvieron hijos y llevaron vidas corrientes; ninguna hizo de aquello una profesión ni sacó provecho. El pueblo, en cambio, no ha dejado de recibir peregrinos desde entonces.
Los hechos completos, con sus testigos. Puedes leer el relato entero de los cuatro años y medio en Garabandal. Antes de que sea tarde, y repasar la cronología en nuestra página sobre las apariciones de Garabandal.
Seguir leyendo
- La Virgen de Garabandal: bajo qué advocación se apareció y qué pidió — bajo qué título se presentó, cómo la describieron las niñas y qué pidió en los dos mensajes.
- Garabandal: qué ocurrió y qué se anunció — el resumen del caso y los tres acontecimientos anunciados.
- El Aviso de Garabandal: qué se anunció y qué dice la Iglesia — el primero de los tres anuncios, en detalle.
- Las cuatro videntes de Garabandal — quiénes eran Conchita, Jacinta, Mari Loli y Mari Cruz, y qué fue de cada una.
- Garabandal — la página que recorre el tema en orden.