Qué misal comprar para la Misa tradicional en latín
Por Marcos Vera PérezQuien decide empezar a ir a la Misa tradicional se hace siempre la misma pregunta, y casi siempre en este orden: primero «¿qué misal compro?» y luego, al ver los precios, «¿por qué unos valen quince euros y otros ciento veinte?». La respuesta es que no son el mismo libro. Confundirlos es el error más común y el más caro.
Hay dos clases de misal, y no sirven para lo mismo
La Misa tiene dos bloques de textos. Uno se repite igual todos los días del año: es el ordinario. El otro cambia según la fiesta que se celebre —las lecturas, el introito, las oraciones propias de ese día—: es el propio.
De ahí salen los dos tipos de libro:
El misal diario completo. Lleva el ordinario y además todos los propios del año litúrgico: el ciclo del tiempo, el santoral, las misas votivas. Son entre mil y mil ochocientas páginas en papel biblia, con cinco o seis cintas de registro para no perderse entre las tres o cuatro secciones que hay que combinar cada domingo. Pesa, ocupa y cuesta.
El ordinario de mano, el «misalito». Lleva solo lo que se repite: las oraciones al pie del altar, el Kyrie, el Gloria, el Credo, el Ofertorio, el Prefacio, el Canon, la comunión y el último Evangelio. Cabe en un bolsillo, no hay que saltar de una sección a otra y cuesta lo que cuesta un libro normal.
Cuál necesitas tú
Seamos francos, porque aquí se pierde mucha gente.
Si vas por primera vez, o llevas pocos meses, necesitas el ordinario de mano. Y por una razón muy concreta: la mayor parte de lo que se oye en una Misa es ordinario. Con el misalito sigues la Misa entera de principio a fin sin perderte una palabra. Lo único que te falta son las oraciones propias del día, que son unos pocos minutos y que en muchas capillas se anuncian o se leen también en castellano.
El misal diario completo, en cambio, es un libro magnífico y una compra ruinosa para un principiante: el recién llegado que se planta en el banco con mil ochocientas páginas y cinco cintas no está siguiendo la Misa, está buscando la página. Lo habitual —y lo sensato— es empezar por el ordinario y comprar el misal grande más adelante, cuando ya sabes moverte.
Si llevas años y quieres rezar los propios en casa, o preparar el domingo durante la semana, entonces sí: el misal diario completo es la herramienta.
Siete cosas que conviene mirar antes de comprar
1. Que sea bilingüe y a doble columna enfrentada. Latín a un lado, castellano al lado. Si la traducción está en otra página, o en un apéndice al final, el libro no sirve para seguir la Misa en directo.
2. Que las rúbricas estén en rojo. Las rúbricas son las indicaciones de lo que hace el sacerdote —se inclina, se persigna, extiende las manos, suena la campanilla—. En rojo se distinguen de un vistazo de lo que se reza. En negro, hay que leerlo todo para saber qué es qué.
3. Que el texto sea el del misal de 1962, que es el misal romano tradicional vigente. Circulan reproducciones de ediciones anteriores con diferencias pequeñas pero reales.
4. Que el tamaño sea de mano. Se maneja de pie, con una sola mano, y se cierra sin hacer ruido. Un misal que hay que apoyar en el banco es un misal que no se usa.
5. Que la letra se lea en penumbra. Muchas capillas están a media luz y muchos fieles pasan de los sesenta años. Un cuerpo de letra pequeño arruina un libro por lo demás correcto.
6. Que la traducción sea castellana y católica, no una versión pasada por el inglés ni suavizada. El misal es doctrina: lo que dice el latín es lo que tiene que decir el castellano.
7. Que tenga alguna ayuda para el que empieza. Una página inicial que explique el código de colores, los gestos y las posturas ahorra tres domingos de desconcierto.
¿Y los PDF gratuitos?
Están ahí y son útiles para leer en casa. Para la Misa, no. Un teléfono iluminado en la penumbra de una capilla molesta a quien tiene al lado, se apaga solo a los treinta segundos, hay que desbloquearlo con una mano mientras se sostiene con la otra y termina convirtiendo el seguimiento de la Misa en un forcejeo con la pantalla. Además, la mayoría de esos PDF son escaneos de baja calidad, sin rúbricas en color y con la traducción desplazada respecto del latín.
Hay un motivo más de fondo. El misal es un objeto litúrgico, no un archivo: se lleva en el bolsillo, se abre en el mismo sitio cada domingo, se subraya, se le meten estampas dentro y acaba siendo un libro de familia. Eso no lo hace un PDF.
Nuestra edición
El Ordinario sencillo de la Santa Misa está hecho exactamente con ese criterio. Es el ordinario completo de la Misa tradicional en latín y castellano a doble columna enfrentada, con las rúbricas en rojo, los gestos del sacerdote indicados con iconos, ilustraciones a lo largo del texto y una página de guía al principio que explica qué significa cada color y cada cursiva. Es de mano, en rústica, y cuesta 18 euros.
No pretende sustituir a un misal diario: pretende que el domingo que viene sigas la Misa entera sin perderte ni una palabra. Que es, cuando uno empieza, lo único que hace falta.
Si además de elegir el libro quieres llegar sabiendo qué va a pasar, tenemos la guía completa: cómo seguir la Misa tradicional en latín, paso a paso, con los momentos que hay que reconocer, las posturas y qué hacer si te pierdes.
Todos nuestros artículos sobre la Misa de siempre están reunidos en la sección de la Misa tradicional.
Preguntas frecuentes
¿Necesito un misal diario completo o me basta el ordinario?
Si empiezas, el ordinario. Es la mayor parte de lo que se oye y sirve para todas las Misas del año. El misal diario es magnífico, pero con mil ochocientas páginas y cinco cintas el recién llegado no sigue la Misa: busca la página.
¿Qué es el misal de 1962?
La última edición típica del misal romano tradicional, promulgada bajo Juan XXIII. Es la que está en uso, y lo que conviene buscar al comprar.
¿Sirve un PDF gratuito?
Para leer en casa, sí. En la capilla, no: la pantalla molesta en la penumbra, se apaga sola y la mayoría de esos PDF son escaneos sin rúbricas en color.
¿Y los textos propios de cada día?
No están en el ordinario, y son unos pocos minutos de Misa. En muchas capillas se anuncian o se leen también en castellano.
¿Cuánto cuesta y cómo es el nuestro?
Dieciocho euros. Ordinario completo en latín y castellano a doble columna enfrentada, rúbricas en rojo, gestos indicados con iconos y una página de guía inicial. De mano y en rústica.
Seguir leyendo
- Cómo seguir la Misa tradicional en latín, paso a paso
- La Misa tradicional en latín: todos nuestros artículos
- Ordinario sencillo de la Santa Misa, el misal de mano bilingüe
Fuentes
- San Pío V, bula Quo primum tempore (14 de julio de 1570).
- Benedicto XVI, motu proprio Summorum Pontificum (7 de julio de 2007).
- Pío XII, encíclica Mediator Dei (20 de noviembre de 1947), sobre la sagrada liturgia.
- Concilio de Trento, sesión XXII (17 de septiembre de 1562), doctrina sobre el sacrificio de la Misa.
